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Diarios



Argentina

27/12/2012

Un escalador no puede contemplar la cima de una montaña sin idear, en el mismo instante, una ruta que le permita ascender a la cumbre. "A veces me gustaría ser libre de mis propios deseos, como un budista cualquiera, y ser feliz sólo contemplando la belleza que me rodea...", afirmaba en su último artículo en el Diario de Navarro el malogrado Iñaki Ochoa de Olza.

Un nómada sufre esa misma irrefrenable energía cuando observa un mapa del mundo. Cada país es una montaña que debe hollar con sus ojos.
19/12/2012
Martina no ha descansado en todo el fin de semana para poder hacer las últimas correcciones. La mensajería Toursa ha retirado las planchas de la imprenta y las ha enviado a Suiza para que la diseñadora de el ok definitivo. Pero en el último momento me doy cuenta de que tenía que pedir el depósito legal y el ISBN. Y por fin el martes comienza la impresión. Durante el día Santi de la imprenta Narcea me va enviando las fotos de las planchas del nuevo libro según van saliendo de las máquinas. En un día o dos se entregarán al encuadernador y de nuevo Toursa se encargará de la distribución. En primer lugar a paquebote.com, pues ya hay acumulados pedidos aún antes de que el libro esté terminado, y acto seguido a mapiberia, que es la distribuidora que conseguirá que el libro llegue a todas las librerías de la península.
03/12/2012
A finales del 2.001 me despedí de Horacio el Negro en Colombia. Fue cerca de Santa Marta un pueblecito del norte donde el aire huele a frutas dulces, a tintico y a humedad de los cuerpos de los amantes abrazados en el calor de la siesta. El Negro iba para Alaska y yo descendía por Venezuela, Brasil, Paraguay y llegaría muchos meses más tarde, en marzo del 2.003, a Uruguay. El Negro nunca llegó a Alaska. Consiguió un barco para cruzar a Panamá pero un tipo gordo, bigotudo y lleno de sortijas de oro, le prohibió la entrada porque la fortuna del Negro no superaba los 50 dólares. Ese dinero le sirvió para pagar el billete de regreso a Colombia donde semanas más tarde conseguiría otro barco que le dejaría por fin en América Central. Pero la visa a Estados Unidos no estaba a su alcance. Solo por entrevistarse con un funcionario le pedían 100 dólares, Hizo algo de dinero vendiendo pulseritas que él mismo fabricaba y que extraía de un tubito mágico cuando alguien se le acercaba y le formulaba la mágica cuestión: "¿Cómo te financias el viaje?"

Estados Unidos

14/11/2012
El día que los Estados Unidos decidía su futuro para los próximos cuatro años yo me dirigía hacia Los Angeles. El país amaneció tranquilo, no era festivo, como si esas elecciones presidenciales fuera algo que ocurriera cada martes. No se veían grandes aglomeraciones de personas en los colegios electorales. Era difícil incluso determinar donde estaban los colegios electorales. Las estadísticas aclararían más tarde que esta años ha votado menos gente que en las anteriores elecciones. La política solo interesa a los políticos, el Tour a los ciclistas y el amor a los poetas.
02/11/2012

La luna brilla con la insolencia y la belleza de una muchacha de veinte años. Se desata de los últimos pinos que pretenden enredarla, como un globo de helio que se le escapase a un niño, y alza su redonda figura al firmamento. Ni siquiera las estrellas son capaces de competir hoy con su hermosura. Su luz baña el bosque y convierte mi hoguera en poco más o menos que la débil llama de un extinto encendedor. Agónico fuego con el que ahuyento no tanto el frío como los osos. Si, de nuevo osos. Ya había mandado mi spray antiosos al rincón más oscuro y tenebroso de mi alforja trasera derecha y he acudido, hoy, a su rescate. A punto de entrar a Yosemite la presencia de osos negros es notoria.

La nieve ha bloqueado durante casi una semana el paso de 3.000 metros que, en la parte este, da acceso a este Parque Nacional. Una nueva tormenta está al acecho y no creo que vuelvan a limpiar el Paso Tioga. Permanecerá cerrado hasta Mayo del año que viene. Es lo habitual. Pero antes de continuar con la luna, las tormentas y la hoguera; Las Vegas.


23/10/2012
Recorrer dos veces el mismo camino es algo que no me gusta hacer. Pero The Wave bien valía la pena y desandar la ruta para regresar a Kanab fue un placer (contra el viento) Y a punto de salir de ese tranquilo pueblo en el sur de Utah un hombre se acercó para hablar conmigo. Sucedió a la salida de la biblioteca, esos hermosos lugares en los que antes iba a leer el periódico o algún libro, y a los que ahora acudo para actualizar mi web y responder los correos electrónicos. Steve me sacaba dos cabezas y veinte años al menos. Steve me pidió que le acompañara hasta su casa, pues creía que a su mujer le gustaría conocerme. La casa no se encontraba muy lejos. Era un edificio de dos plantas, antiguo y, como supe después, con Historia. Entre otros ilustres personajes que habían dormido allí se citaba al mismísimo Buffalo Bill.
19/10/2012
Ya me avisó mi amigo Salva: "Butanín, no te pierdas The Wave". (Me llama Butanín desde que conseguí la visa para recorrer Bhutan) Yo le llamo otras cosas que no vienen al caso. Ver la ola, The Wave, es una lotería. Sólo 20 personas pueden acceder al día. La mitad de las plazas se sortean on line con meses de anticipación. Y para cada día quedan 10 puestos que se sortean a las puertas de la oficina a las afueras de Kanab. Normalmente hay unas 60 personas optando a alguna de esas plazas, aunque hay ocasiones que concurren hasta 150 personas. Si te toca tu número, al día siguiente serás uno de los afortunados que podrá recorrer un camino de dos horas (entre rocas, arena y cactus) hasta llegar a una pequeña grieta que conduce a la maravilla de colores, formas, texturas y silencio que configuran The Wave.
12/10/2012

Tal vez sea debido a esa crisis económica que, cual peste bubónica azota la vieja España, la razón por la que me llegan más y más correos electrónicos pidiéndome consejo para dar una vuelta al mundo en bici. Por si sirve de algo he decidido escribir este artículo con unos consejos generales. Escritos con mi alma de payaso y desde la posición de quien desde el ocho de octubre del dos mil uno ha convertido la bici en su hogar. En primer lugar he de aclarar que, tal como yo lo veo, una vuelta al mundo no puede dejar fuera África. Y por África no me refiero a Marruecos, Egipto o Sudáfrica. Recorrer el continente africano ha de hacerse al menos por la costa este, la más turística, para que una vuelta al mundo sea tal. Lo contrario sería como ir a nadar sin meter la cabeza en el agua.
08/10/2012
Un par de noches de descanso en Moab fueron suficientes para renovar mis deseos de aventura y generar la energía que requería el camino de cabras del Shafer Trail. Denominado así en honor a un par de hermanos que en 1917 conducían el ganado por un desfiladero, abierto a golpe de pezuña de cabra, en la quebradiza roca del Canyonland; rojiza como la piel de una alemana tras una tarde tostándose en la playa de Benidorm. Treinta años y pico después el hallazgo de uranio en estas tierras provocó que el imposible sendero se ensanchara para dar paso a vehículos. Y terminado el uranio quedó la pista que ahora es usada por todo terrenos y algunos tipos que están como una cabra. Cual es mi caso y solo para hacer honor al origen del camino. El acceso al Canyonland por el Shafer trail tiene además premio económico: 10 dólares. Pues la garita de acceso al parque está unos metros antes del sendero y si tu alma de funambulista es capaz de superara esas cuestas de arena y piedras del 8% entras gratis al parque.
03/10/2012

Leyendo esta crónica alguno va a querer pillar uno de esos vuelos de bajo coste del estilo a los que ofrecen www.vuelo24.es y venir a darse una vuelta por el sur de Utah. Algunas fotos que acompañan estas palabras dan prueba de ello. Pero antes una anécdota amarga que me aconteció tras pasar unos días de gloria en Salt Lake City en los que he hecho nuevos amigos: Lou y Julie, la encantadora pareja de warmshowers. Cualquier calificativo se queda corto para describir su generosidad, su hospitalidad, su amor por los ciclistas: por cualquier tipo de ciclista, haya estado 15 años en el camino o 15 horas.

25/09/2012
Los disparos se escuchan por todos los rincones haciendo imposible determinar donde está el enemigo. Apostado detrás de un coche blanco un hombre dispara. Sus piernas están bien separadas para asegurar que el retroceso de su escopeta no le tirará al suelo. Antes de disparar se toma tu tiempo, pues primero apura otra cerveza que tira en una caja. Es domingo en la montaña de Utah que se tiñe de rojo. No es la sangre de las víctimas sino el milagro del otoño, que va trasformando segundo a segundo, el color de los árboles: los arces. No hay gente caminando por la montaña (sería un suicidio con tanto francotirador suelto) y los que suben hasta los casi dos mil metro de altura, lo hacen en unas motos de cuatro ruedas, ajenos a la belleza y al colorido del lugar. El polvo que levantan cubre el rojo de los arces y me rompe el alma pues es como si tiraran cubos de pintura en la fachada de un bello edificio.

El hombre que dispara ha terminado su munición justo cuando llega su hija en otro coche que conduce la mama. La niña, de unos catorce años, va corriendo a buscar la diana para comprobar cuántos aciertos ha hecho su héroe. Creciendo en ese ambiente, lo más normal es que para el próximo cumpleaños la niña le diga a sus papas: "Quiero un rifle, o si no, una moto".
19/09/2012

El propio folleto del Parque Yellowstone lo advierte en su interior: las carreteras son estrechas con poco arcén y los ciclistas corren peligro. Ayudaría un poco si además de los carteles que adornan el paisaje advirtiendo de la presencia de animales salvajes, hubiera alguno que dijera: Ciclistas en la ruta. Pero no nos engañemos, los ciclistas no dan de comer al parque y los osos sí. Pero las cosas han mejorado un poco con relación a los parques de Canadá. En Yellowstone al menos hay algunos campings con precio reducido para ciclistas o montañeros. Aunque en algunos como el Lago Lewis es una medida hipócrita. El emplazamiento destinado a ciclistas y montañeros (5 $ persona y noche) es tan pequeño que caben apenas dos tiendas. Mi nueva tienda, con amplio porche, ni siquiera entra.
14/09/2012

Si lo hubiéramos planificado con tiempo no habría salido mejor. Con la escasa diferencia de un día, Lontxo y yo nos encontramos en Whitefish. Este encuentro me ha sabido tan bueno como el anterior - casualmente en otro pueblo que también tiene algo de White: Whitehorse- pero como ocurre con esos lugares para acampar que no te esperas y te sorprenden al final de una dura jornada, por no planificado parece más dulce. Al amigo Lontxo le dedicaré uno de mis artículos en la Revista Bike (en la que escribo mensualmente desde el inicio de esta vuelta al mundo), y no me extenderé aquí sobre su quijotesca figura. Baste mencionar que, tras haber pedaleado con él un par de días, he descubierto el secreto de cómo Lontxo acumula ya 15 años pedaleando por el mundo (170.000 kms). Todos sus gestos, los grandes y los pequeños, son medidos, diseñados para ahorrar energía. Lontxo se quita las gafas como un antiguo hidalgo se quitaría el sombrero ante una bella dama. Su miopía adquiere así rango de hidalguía. Lontxo no va más rápido porque no quiere. Subiendo el último puerto, tras el cual nos separamos hasta vaya usted a saber cuando, Lontxo se puso de pie sobre los pedales y mantuvo un frenético ritmo que ni el mismisimo Contador (con una bici de casi 70 kilos) habría mantenido su rueda. Ni abría la boca ni desviaba la vista del asfalto. Su concentración no estaba en ir más rápido, ni en llegar antes. Su interés era ahorrar energía para los cientos de puertos que le quedan hasta regresar un día a su querida Gasteiz.
06/09/2012

Por un perfecto carril bici, mantenido en invierno en razonables condiciones, mi amigo Mark me guía hasta el centro de Calgary. Ahora está retirado pero cuando trabajaba recorría ese trayecto dos veces al día (36 kms ida y vuelta). Nos conocimos en Nueva Zelanda el año pasado y llegué a Calgary, su casa, para visitarle. Durante tres días no me dejó acercarme al fogón y se preocupó de que no me faltara de nada. Aunque lo que me faltaba había quedado unos kilómetros atrás, en una intersección de la ruta. Las dos chicas suizas con las que he viajado varios días, pronto se convirtieron en una sola. Despedirte en una cruce de carreteras de alguien con quien has compartido tan buenos momentos en la ruta es extremadamente doloroso. Tanto que decimos ir a tomar un café para tratar de suavizar la amputación, sin anestesia local, de una parte del corazón que reciprocamente habíamos perdido cruzando el parque nacional de Jasper. El café no hizo sino prolongar lo improrrogable y saltamos a la bici con la certeza absoluta de que ninguno de los dos tenía idea de en qué cruce de carreteras nos veríamos de nuevo.

Canadá

30/08/2012

En la Oficina del Parque Nacional en Jasper la simpática chica que nos da las instrucciones de cómo llegar hasta Banff se queda en blanco ante la pregunta que le formulamos:


"¿Cuántas tiendas caben en una plaza de camping?"
Tenemos tres tiendas y si debemos comprar dos plazas el presupuesto se dispara enormemente. Dentro del Parque Nacional hay plazas que cuestan 37 dólares por parcela. Somos 4 ciclistas y podemos dividir los costes pero si hay que pagar dos lugares...

Hay algunos campings más baratos: 27 dólares, pero durante el fin de semana están llenos.


Esto nos provoca otra pregunta que le formulamos de nuevo a la chica.

24/08/2012
En la calurosa sala del aeropuerto de Mexico DF los altavoces recuerdan, por última vez, que el vuelo con destino a Alaska va a despegar de forma inminente. Cargados con las bolsas de las últimas e innecesarias compras del duty free, los pasajeros van poco a poco accediendo al pájaro de metal que los trasladara, en menos de un día, hasta el norte de América. A esa misma hora otro pájaro inicia su vuelo con idéntico destino. No lleva pasajeros a bordo, ni maletas, y por más combustible no carga más que un afilado y largo pico curvilíneo del que irá sustrayendo a las flores el manjar con el que alimentar su cuerpecito en una travesía de meses. Pocos pájaros hay en el mundo que, con relación a un peso tan liviano, sean capaces de cubrir una distancia tan grande.
08/08/2012
Lo primero que perdieron fue la mirada. El contacto con los otros. Se quedaron ciegos aunque ellos seguían viendo. No miraban pero veían. Se cruzaban con otros seres y, aunque estos fueran desnudos o tocados con un sombrero de copa, no les prestaban atención. No lo hacían desde luego de una manera natural, ya que el cerebro ha sido diseñado para hacer sonar la alarma cuando vemos algo que no encaja en lo tradicional, pero le ordenaban al hipotálamo que no se excitase. Algo similar hacían con sus correos basura en el ordenador: sin llegar siquiera a abrirlos ya los habían eliminado. José Saramago en su Ensayo sobre la ceguera relata como sería un mundo sin visión y las consecuencias son aterradoras.
Y ese es, apenas, uno de los cinco órganos sensoriales.
26/07/2012
Las enormes distancias entre pueblo y pueblo (el último supermercado lo vi hace 19 días), la agobiante y permanente presencia de mosquitos y la amenazadora presencia de miles de osos, convierte el recorrido por Canadá en una diminuta pesadilla. Si a esto le añadimos la lluvia y los escandalosos precios del pan o una simple lata de atún en alguna de las escasas tiendas de la carretera, no conviertene a Canada en uno de los mejores destinos para ser un nómada. Se entiende por nómada aquélla persona que está en un continuo viaje, sin residencia fija. Aunque en los países que se autodenominan primer mundo no se les llama nómadas sino vagabundos, como si tener una casa te diera confiriese más derechos y te elevase a una categoría diferente a la de pájaro, salmón o nube.
11/07/2012
Uno podría pasar todo lo que dura un verano en el Yukón, el peor verano en años dicen los de aquí, escuchando a Lorenzo Rojo: un vasco que lleva ya 15 años tipitapa (pasito a pasito en euskera) en bicic por el ancho mundo. Lo más interesante de lo que Lorenzo dice es lo que calla. Sus manos liándo un cigarrillo como quién puliera un diamante, sus movimientos tan precisos y lentos que uno diría que tiene una batería limitada. Compartimos hace 6 años lindos paseos por Maputo (capital de Mozambique) pero ahora nuestras conversaciones se han hecho más densas: como si dos académicos de la Lengua que se admiran se reuniesen, tras mucho tiempo en contacto, pero la reunión fuera breve: lo que dura un verano en el Yukón.
02/07/2012

Los caballos, en número de seis, eran cuidados con especial interés y cada uno tenía nombre propio. No sólo por el bien del negocio sino porque si morían o desfallecían de frío, tal vez ni los pasajeros ni los conductores saldrían con vida de aquélla. Gruesas mantas les protegían el pecho y los costados, y en sus patas, unos inventos de metal de afiladas puntas evitaban que resbalasen en el hielo.

La compañía White-pass and Yukon Road ofrecía este viaje entre Dawson y Whiterhorse, en invierno, por una ruta más directa que la que hoy he seguido para llegar hasta la capital del Yukón. Aprovechándose de que la tierra cerraba sus grietas en un letal abrazo de hielo, los caballos que tiraban del carruaje podían acortar por valles que en verano eran ciénagas por donde los mosquitos harían imposible aventurarse en esos terrenos.
25/06/2012
"El comfort es muelle, cada vez más muelle, ablanda, aquieta, inmoviliza. Y si a pesar de todo te movés, es para ganar más plata, a fin de conseguir más comfort" (La vecina orilla, Mario Benedetti)

Un viento favorable me impulsa para salir de Tok. Aunque no me sopla en la espalda sino en el corazón. La visita, inesperada y carnívora, de mis nuevos amigos españoles que conocí en Fairbanks me da la energía de la que mis piernas adolecen para mover a Karma. Se han metido más de 600 kilómetros entre pecho y espalda para hacerme dos impresionantes barbacoas. No pueden ser mejor gente. Gracias amigos.


Estados Unidos

20/06/2012

A punto de abandonar Alaska y entrar en Canada he decidido cambiar de frontera. Cruzaré por la que une, más al norte, norteamerica y Canada. Una ruta que se llama "La cima del mundo" y cuyo nombre, siendo una mentira para atraer más gente, no deja de ser evocadora. La cima del mundo podría ser, en su caso, algunas de las pistas que por encima de 4.000 metros conectan los profundos e inmensos valles del Tibet. Pero en Tibet no necestian crear productos de marketin para captar turistas.

La razón para modificar mi ruta se llama Terry. Un neozalendés que conocí en su país hace meses y que con sesenta y pico años, ha estado recogiendo manzanas por 15 dólares la hora para juntar fondos y pagar un avión que, junto con su bici, le trajera por estas latitudes. Terry cruzará por esa pista que lleva a Dawson (Canada) y si yo lo hago por otra frontera no nos veremos. Y eso no se puede consentir.

Los encuentros entre viajeros son tan raros y excepcionales como hallar en tu jardín un trébol de cuatro hojas, ver un arco iris doble o sorprender a un alce cruzando la ruta.
15/06/2012
El primer y mustio árbol surgió nada más bajar el paso de Atingun. Más parecía un poste de la luz que un árbol; no tenía ni ramas. Pero pronto surgieron cuatro más, y veinte, y de repente un bosque. Y la amenaza de lo osos grizzley se convirtió en la de los osos negros, que son los que suben a los árboles. Me tomé más en serio lo de no comer cerca de la tienda antes de dormir y tratar de subir la comida a un árbol lejos de mi campamento. Era un poco más de trabajo del habitual. Empaquetar junta toda la comida y meterla en una bolsa hermética para no atraer a los osos, cuyo fino olfato percibe la comida desde bien lejos.
11/06/2012

La sala del diminuto aeropuerto de Deadhorse (caballo muerto) pronto se quedó despejada. Los demás ocupantes del avión que habían viajado conmigo desde Anchorage ya habían retirado sus maletas de la bandeja de equipajes y habían partido a sus habitaciones metálicas: containers. Todos lo hacían en coche. Nadie camina por Deadhorse pues, en realidad, no hay aceras, calles, ni farolas. Todo es una placa de hielo, un mar sin más vida que la que comienza a aflorar, el uno de junio, con el deshielo.

Monté la bici y coloqué todas las alforjas, ante la atónita mirada de un policía que no daba crédito a que una bici pudiera acarrear tanto material. Una vez terminé, comi unas bolitas de arroz que había preparado por la mañana antes de ir al aeropuerto, y salí a la calle. 0ºC y un viento que cortaba la digestión.
01/06/2012
Las montañas, aún nevadas, recuerdan con su imponente presencia, visibles desde cualquier calle de Anchorage, que el verano solamente ha iniciado su andadura en estas gélidas latitudes. Yo comenzaré la mía mañana. Si hay sitio en el avión de Alaska Airlines llegaré a Dead Horse llegaré a las 4,30 pm, y tras prepararme algo de comida y poner a Karma en orden saltaré al ruedo polar Ártico. Posiblemente esos diez días (nueve con suerte) hasta Fairbanks, cargado de comida y de moral a tope, sean los más duros que deba afrontar este año. Por aquí pasó hace exactamente 365 días mi amigo Salva y los detalles de su lucha en su web no son alentadores. "Salgo del aeropuerto montado en la bici a las 6 de la tarde del 2 de junio. Fuera me reciben dos grados bajo cero y un viento de ballenas que hiela todo a su paso. Me abrigo, saco la espada y a duras penas me abro camino en la batalla. Aquí no se queja nadie, estoy en plena costa del Ártico y no esperaba cocoteros, ni sol como bienvenida" Web de Salva






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