BICICLOWN.COM :: WEB OFICIAL DE BICICLOWN Y PROYECTO MOSAW
Falfurrias(TX)
EEUU
Biciclown

Diarios



Nueva Zelanda

24/12/2011

"Ni siquiera uno de mis amigos se ha planteado la posibilidad de arriesgar, de viajar, de soñar, de apostar por una vocación, o por otro estilo de vida (...);la sociedad de consumo, la atadura al trabajo, y sobre todo el miedo, los miedos nos han vuelto mecánicos, pusilánimes, acomodaticios, ... incapaces de dar la vuelta a la tortilla".


Así me comenta por correo electrónico un antiguo amigo de la época universitaria en Pamplona. Se de lo que me habla. La mayoría de la gente con la que me encuentro en mis viajes suele preguntarme precisamente por eso: la fórmula mágica para dar la vuelta a la tortilla. De donde obtuve yo el coraje para, hace más de 10 años, abandonar el barco de la felicidad efímera del consumo y la inestable seguridad de unos muros y un salario.

 

09/12/2011
Una mujer encerrada en un cuerpo de modelo esperaba al Portu en el aeropuerto de Auckland. Sostenía un cartel con el nombre de mi amigo. Pretendía gastarle una broma. La mujer le daría una carta en la que le explicaba que yo no podía ir al aeropuerto a recogerle y que en mi lugar, había contratado el servicio de una agencia de modelos que empleaba, para tales menesteres, modelos sordomudas. Al lado de mi amiga, la modelo, estaban los enviados de los hoteles sosteniendo los carteles de sus huéspedes y alucinando con lo duro que se estaba poniendo el negocio de recogida de pasajeros en los aeropuertos.
25/11/2011
Si las rampas de la isla norte de Nueva Zelanda son escandalosamente empinadas, los últimos kilómetros para llegar al Cabo Reinga son abusivamente empinados. Entiendo que el faro deba estar en un lugar elevado pero no tanto que el camino hasta su luz sea un insolente sube y baja. Al menos hacía buen tiempo cuando, arrastrando la lengua por el pavimento, llegué a los pies del faro del Cabo Reinga. Tenía, eso sí, la moral alta. Tras la videoconferencia en riguroso directo con la gente que asistió a la proyección de La Sonrisa del Nómada en los salesianos de Pamplona mi espíritu estaba alegre. Ya me contó el amigo Braulio que la presentación en el local Cambalache de Oviedo también fue un éxito: "En fin, Álvaro, que brilló una llamita tuya en la ciudad tuya, pequeña pero cálida". Y la organizada en Cuarte de Huerva no lo fue menos. 80 personas asistieron. Aproximadamente las mismas que en Logroño.
07/11/2011
Me detuve en Shangai (China) con la intención de escribir un nuevo libro. Tras tres meses de voluntario encierro no conseguí terminarlo. En Japón, aprovechando el invierno, continué la escritura. El año 2011 ha sido especialmente duro para mí, al tener que combinar la producción y realización del documental La Sonrisa del Nómada con el nuevo libro. Por un momento me vi haciendo malabares con siete bolas...; demasiadas. Pero perseveré y, en breves días, el nuevo libro saldrá a la luz. Aunque sin la ayuda de Marcos Cruz hubiera sido casi imposible. Desde hace años Marcos es la persona que me ayuda con la corrección de mis libros. Rastrea los puntos, las comas, los topónimos y antónimos, y hasta me sugiere nuevos enfoques. Confío poder conocerle un día en persona y darle las gracias como se merece: con un abrazo sin paréntesis ni kilómetros de por medio.
31/10/2011
No hay día en Nueva Zelanda que no reciba alguna invitación. Especialmente los sábados, cuando frecuento los mercados locales. Los agricultores y ganaderos de la zona se acercan con sus productos (de primerísima calidad) para ofrecerlos a los clientes. Desde quesos, salamis, pan, chocolates, verduras y hasta documentales. Eso es lo que yo vendo. Pero también mi historia. Acercándome a la gente con respeto les ofrezco mi historia. Algunos no tienen demasiado interés y ni siquiera tuercen la cabeza para declinar mi invitación a pararse. Pero otros como Max vienen directos hasta mi pequeño puesto. Max quiere practicar su oxidado español (suponiendo que alguna vez estuviera limpio del fuerte acento neozelandes). No tarda mucho en comprarme un dvd y en invitarme a su casa. Antes se distancia unos metros para, disimuladamente, consultarlo con su esposa. Esa noche dormiré en su casa tras haber pasado la tarde en el bosque disfrutando con sus amigos una típica barbacoa neozelandesa. Con cordero del que abunda en estas tierras. Hay más cabezas de cordero por habitantes. La mayoría de ellos (de los neozelandeses) viven en la isla del norte, en Auckland. En esta isla, especialmente en la parte norte, es donde habitan la mayoría de los maoríes. Max y Catherine me dejan ir con la promesa de que volveré. En esta isla el avance se hace más lento por las invitaciones que por las cuestas. Es increíble la sociabilidad de los habitantes. No se cómo decirlo en español. En inglés se dice que son easy going. Te invitan a su casa sin mayor dramatismo ni ceremonias. Te sientan en la mesa y, antes de preguntarte, ya tienes una botella de cerveza en la mano. Al día siguiente vuelves a la ruta y dejas un par de personas agitando los brazos en la puerta de su casa. No hay sido más que unas horas, apenas medio día, pero los lazos que se han tejido entre cordero, cerveza, kiwis y risas parecen duraderos.
26/10/2011

Tras asistir a las celebraciones de la victoria de los All Blacks sobre una luchadora Francia comencé a pedalear por este país. Pedalear no es sin embargo el término más exacto. Arrastrarse sería más apropiado. La alianza del viento y las brutales rampas es eficaz para detener mi camino. Solo alguien fuera de sus cabales haría 100 km al día pedaleando en Nueva Zelanda. Y por otro lado sería como comerse un tiramisú con una cuchara sopera. Nueva Zelanda es para saborear al ritmo que imponen los feroces vientos y las subidas descomunales. Especialmente duras son en la isla del norte, la que ahora recorro. En el sur me han dicho que son puertos más largos pero más tendidos. En el norte no alcanzan la categoría de puertos pero bastan 500m al 16% para obligarme a meter primera. En un país así el cambio Rohloff es especialmente útil. Lo ondulante del terreno exige jugar continuamente con las marchas y pasar de la 1 a la 10 en cuestión de metros.

Australia

09/09/2011
No es por necesidad. Puedo vivir sin saltar dentro del cubo de la basura. Si bien es cierto que muchos de los productos que allí se encuentran superan mi presupuesto y, de no hacer la inmersión subcubina, no los probaría. Pero no es por necesidad sino por convicción. Por rebeldía, por desacuerdo con un sistema y una sociedad que tira a la basura kilos (toneladas) de comida en buen estado. En Australia la ley de algunos estados prohíbe darlos a caridad y acaban en los contenedores. Incluso rociados con detergentes para evitar que los jóvenes que por la noche se sumergen en la basura para rescatar la comida puedan consumirlo.
01/09/2011
Ya se terminó el Clownfunding y la cifra total de productores de La Sonrisa del Nómada no podía ser más curiosa: 321. La cuenta atrás ha sido perfecta y el puzzle que llevamos construyendo desde hace más de un año está a punto de ver la luz. El 1 de Octubre saldrá a la venta, y antes, los clownfunders que lo solicitaron lo recibirán en su domicilio. Paquebote se encargará de ello. Braulio ya está metiendo en su base de datos, con algunos golpes como a los pulpos recién pescados, las direcciones de los clownfunders.
12/08/2011

Recorro las calles de Charters Towers buscando un negocio de telefonía. El pueblo es tan pequeño que si me despisto me salgo. Necesito internet. Estoy en las fases finales de edición de La Sonrisa del Nómada y debo revisar los últimos cambios. Es un momento crucial. Pero en internet hay menos internet que lluvia. No tengo otra opción que comprar un usb por 80 AUS. Pero además debo cambiar de ruta. Por donde yo venía, el interior, no hay internet. Sólo está disponible en la costa. Una ruta transitada permanentemente por coches y camiones. La Sonrisa del Nómada me hace cambiar los planes, pero no solo ella.
05/08/2011
Había oído hablar de los Road Trains pero nada de lo escuchado hace justicia a esos monstruos articulados de acero de 55 metros de columna vertebral. Los carteles de carretera aconsejan sintonizar el canal 40 en UHF para avisar al conductor de que estás detrás de ellos y tienes intención de adelantarles. En mi caso me conformo con no ser succionado por alguna de las ruedas de sus trailers. Cuando la carretera está en obras, lo que parece habitual entre Atherton y Charter Towers (más de 400 kms), no hay más que un carril asfaltado. Los Road Train lo habitan en el centro igual que si estuvieran adheridos con un imán. El resto de los mortales nos apartamos como si viéramos la peste al oir el zumbido de estos monstruos. Menos suerte tienen los canguros que son sistemáticamente cegados por las potentes luces de los coches y son atropellados cada noche al tratar de cruzar, a saltos, la carretera. Cada día contabilizo más de quince de estos animales, símbolo de Australia, cuya carne es comida muy lentamente por los pájaros. Su olor a muerte, pesado y penetrante, es el aroma que recordaré de estos campos australianos.
30/07/2011
Tras las últimas e inolvidables muestras de hospitalidad japonesa, a cargo de Daisuke y de Michi, subí al avión rumbo a Australia. Un vuelo nocturno de ocho horas en el que no era posible dormir. Cada tres horas las luces se encendían a bordo y las herméticas señoritas te ofrecían comida. Pagando con tarjeta claro está. Pero ni tenía hambre ni tarjeta. Un error de mi banco hace que desde hace semanas no tenga acceso a mis ahorros. Despertado cada tres horas me sentía como esos pollos en granjas industriales a los que los despiertan para poner huevos.

Japón

16/07/2011
Hay algo que aprecio enormemente de este vagar con un destino pero sin una dirección fija, siguiendo los dictados de mi corazón y no la línea marcada por un gps: el control del tiempo. Vivir despacio es sinónimo de vivir más. Se puede conducir rápido, amar rápido, comer rápido..., se puede. Hay aparatos, como uno al que me subiré el lunes por la noche, que te trasladan velozmente a miles de kilómetros. Cuando llegas a tu destino tu cuerpo quiere dormir pero los locales se levantan. En casi siete años de vuelta al mundo he tenido que tomar tres de esos aparatos. He buscado barcos para llegar a mi destino a una velocidad más humana pero o eran mucho más caros que el avión o no he encontrado. En ocasiones hay que tragarse, rápidamente, los principios.
08/07/2011
Los Ainu, el pueblo indígena que habitó hace tiempo esta parte del extremo oriental de Hokkaido, llamaban a esta tierra Shiretoko que se puede traducir por Donde la tierra se acaba. Este brazo de tierra, como un dedo acusador del robo de las Kuriles de Rusia a Japón tras la segunda guerra mundial, es territorio salvaje. Apenas en el dos mil cinco se registró como Patrimonio de la humanidad. Los de la Unesco debían estar ciegos para no haberlo hecho mucho antes. Pero al menos eligieron un buen día para hacerlo. El diecisiete de julio.
01/07/2011
Las mariposas se suicidan en el asfalto que, fundiendo con el alquitrán sus patas, colabora en esa muerte de bellos colores y aleteo incesante. Intento por todos los medios no ser cómplice pero hay tantas mariposas en la carretera que no se si habré pisado alguna con mis ruedas. (Se me encoje el corazón de pensarlo) Los ciempiés también se lanzan a la ruta con fe ciega en su locura de intentar alcanzar el otro lado del arcén. Como si allí hubiera un paisaje diferente del que están a punto de abandonar.
23/06/2011
Yoji me pidió que le acompañara hasta una esquina de Otuschi. El olor a podrido hacía insoportable permanecer mucho tiempo merodeando entre los escombros. Si bien no quedaba ni techo ni muro en pie, Yoji me aseguró que el agujero que se abría ante nuestros pies era la casa de su padre. Podía identificarla porque una calle del pueblo terminaba justo en esa esquina. Otuschi era antes del once de marzo un pueblo de 6.500 casas; en unas horas quedó convertido en una explanada de escombros, muerte y dolor. Las pocas casas que quedaron de pie dejaban ver muros ennegrecidos. Cuando la gran ola sumergió el pueblo muchas bombonas de gas explotaron generando una cadena de incendios.
08/06/2011
La lluvia descargó con fuerza sobre mi bicicleta la última hora de pedaleo. Fue la tarde que llegué al gimnasio donde ofrecería mi primer espectáculo en Japón. Tendría lugar al día siguiente, al anochecer, para aguardar el regreso de los trabajadores a lo que desde el once de marzo constituye su hogar. No todos los afectados por el tsunami que viven en ese gimnasio tienen trabajo puesto que el mar se tragó no solo sus casas sino también sus negocios. Sus pertenencias caben en cuatro cajas de cartón. Familias enteras viven en el suelo del gimnasio desde hace meses sin más privacidad que las que le confiere el edredón. Los niños corretean por lo que para ellos es un enorme salón aunque no olvidan lo que ha ocurrido. Una niñita de apenas cuatro años, mientras dibujaba unas flores, le comentaba a un voluntario:
01/06/2011
Mi amigo Salva que ha seguido mis gestiones para hacer mi espectáculo en Japón y en otros países me felicita por haber conseguido organizar el próximo show en Japón diciéndome: "Tienes una buena virtud, eres persistente." Me pregunto cuál es el límite fronterizo entre persistente y pesado. O tal vez Salva jugaba a la ironía... Tanto él como yo sabemos que es imposible lanzarse a dar una vuelta por el mundo sin ser persistente o pesado. Cuando un funcionario te niega la entrada en un país, hay que insistir, cuando tu Embajada no responde a tus mails, hay que volver a enviarlo, cuando la lluvia no cesa..., hay que mojarse.

23/05/2011
En ninguno de los más de sesenta países que llevo recorridos en esta vuelta al mundo había tardado tanto en llegar a la capital. Desde que entré en Enero en Japón no había aún llegado en Tokyo. No encuentro interés en las luces de neón, ni en el ruido del tráfico o en los modernos edificios. Me enamora el remolino del agua en un río protegido por una densa sombra de bambúes. O el vuelo de un pato, a ras de agua, antes de hundir su cuerpo en la corriente. Y la música.
18/05/2011
Para conectarme a internet en Japón uso un iphone que me prestó Sachi, la chica japonesa con cuya familia pasé un mes largo en Fukuoka. El aparato no tiene tarjeta de teléfono pero detecta wifi. Ocurre que el 99% de los wifi en Japón tienen bloqueado el acceso con contraseña. Hay días en que encuentro uno o dos puntos sin codificar y así puedo actualizar mi estado en twitter o responder a los mensajes más urgentes. Hasta llegar a una casa donde poder trabajar.
07/05/2011
Hacer un espectáculo a favor de las personas que son naturales destinatarios de mi proyecto. Esa es la idea con la que he regresado a Japón. Pero no es fácil. He escrito a una conocida Ong, savethechildren. No contestan. Repeti mi oferta de espectáculos gratuitos a la sede en Japón. No contestan. He escrito a mi Embajada en España. No contestan. Me detuve en NHK, la cadena oficial de televisión en Japón, y le expliqué mi proyecto a un periodista. Pareció interesado pero...; no contesta.

Corea del Sur

22/04/2011

Una vez que asumes que no puedes entender la red de carreteras de un país, ni siquiera con el mapa que amablemente me envió Mapiberia, lo mejor es perderse. Y de perdidos al río de cruces sin señalizar, pistas con categoría de carretera y desvíos a desmano. Sali de Seul tan tranquilamente como entré. Si llegué por un carril bici de veinticinco kilómetros salí en metro hasta Suwon escapándome así a una locura de laberinto del que nunca hubiera encontrado el hilo de Ariadna. La primera sorpresa vino en la isla de Anmyeon, al oeste de Corea. Me brindó uno de esos atardeceres al que sólo le faltaba para ser perfecto una mano de mujer que se entretuviese en desenredar, amablemente, los últimos rizos de mi pelo.

06/04/2011

El mapa de Korea no llegó a su debido tiempo a Busan y pensé que tendría que recorrer el camino hasta Seul preguntando. Son más de 500 kms, pero otro fortuito encuentro al llegar al puerto de Busan me salvó. Al menos eso creía. Un canadiense acababa de venir en bici desde Seul hasta Busan y regresaba a Japón donde le esperaba su mujer nipona. Me dejó sus mapas que eran en realidad varias fotocopias en color. Las había impreso de una web de un holandés que adoraba Korea www.janboonstra.com
27/03/2011
Si siempre te mueves en el mismo entorno: trabajo, casa, gimnasio, bar-trabajo, casa, gimnasio, bar..., es evidente que las personas que te encuentres diariamente sean en un 90% las mismas. Al desplazarme por la tierra en bicicleta, sin rumbo fijo, cada kilómetro es nuevo y nuevos son también para mí las personas con que me relaciono. En ocasiones esa relación es positiva y en otras muchas neutral (no pasa nada), pero los días que alguien se aproxima a mí y me ofrece su sonrisa, su pulgar en el aire o su ayuda son maravillosos y memorables.
27/03/2011

Kenya (Nairobi) 2007. En casa de Fran Cervero un grupo de españoles compartimos el salón y algunas experiencias. Entre ellos se encontraba Iñigo, un vasco de larga y solidaria trayectoria por el mundo. Trabajó varias temporadas en el hogar de la Madre Teresa en Calcuta hasta que encontró el amor de su vida, Izaskun, y juntos fundaron Calcuta Ondoan; con proyectos en Calcuta (India). En África hablamos de la posibilidad de que yo pueda ofrecer mi espectáculo en la sede de su proyecto en Calcuta.

Calcuta (India) 2009. Con la gran ayuda de Iñigo y del hermano Das ofrezco mi espectáculo en la India para la ong Calcuta Ondoan. Casi mil mujeres, beneficiarias de sus proyectos, se divierten con el biciclown. Simultaneamente se organizan actividades lúdicas en San Sebastían, la otra sede de Calcuta Ondoan. (leer ese artículo)

 

Japón

20/03/2011
Justo acababa de empezar a colocar la esterilla y desenrollar el saco cuando llegó un coche. Al principio el hombre no se dio cuenta de mi presencia porque mi zona estaba a oscuras. Ya hacía una hora que el sol se había ocultado y la noche empezaba a tragarse las últimas luces del puerto. Mi emplazamiento para pasar la noche era la parte trasera del mercado de frutas y pescado. Aunque habían cerrado todavía llegaba alguna furgoneta para retirar mercancía. Volví a empaquetar todo pues no me apetecía dormir allí si cada dos por tres llegaban coches. El hombre se acercó y le saludé en japonés. Leyó mi cartel de vuelta al mundo desde el 2004 y me preguntó si quería dormir allí. No pude negárselo y sonrió. No problema, me dijo.






Biciclown
Biciclown
Proveedores
Participa
Dale un empujón al biciclown en las subidas, en los desiertos o en su cuenta de “La Caixa”.
Nº cuenta: 2100 1693 92 0200060754
IBAN ES42 Código SWIFT: CAIXESBBXXX
Con la ayuda de Murfi las novedades de cada mes gratis para ti.
Boletín Abril: AQUÍ
Facebook Twitter Skype Youtube
Biciclown
Biciclown
biciclown@biciclown.com
Web designed by Moluanda
Powered by Motorito