Diarios
China




Nunca uno lo ha conocido todo aunque a veces lo piensa. Nunca uno ha vivido toda clase de situaciones pero a veces cree que sí. Conocí hace unas semanas en Shanghai a un arquitecto de Castellón con un bonito nombre. Álvaro me seguía desde hace tiempo aunque nunca me lo había manifestado. Es algo habitual. No que me siga un arquitecto desde Castellón sino que la gente lo haga desde la sombra. Él me ha enseñado hoy algo que yo ignoraba: el kit del viajero.




Mongolia






Llegué hasta donde pude y un poco más lejos aún. Traté de reparar la bici lo mejor que se en Moron y me encaminé hacia otra apuesta perdia: tratar de llegar al lago Blanco. Después de comprobar que puedo empujar mi bici durante 45 kms ya no me da miedo Mongolia.

Pedalear por la orilla oeste del Lago Khosvol demanda a partes iguales gran dosis de paciencia y mucha imaginacion. Las ruedas de la bici quedan atrapadas en invisibles cienagas que desde lejos parecen campos de golf. Durante algunos metros la opcion mas segura (y mas loca) es meter la bici en la orilla del lago y empujarla sobre los cantos rodados. Y todo para conseguir hacer solamente 32 kms en una jornada

La estadistica revela que en Mongolia hay mas animales que personas. Y eso sin incluir entre los primeros a los dos policias que se avalanzaron sobre mi en la estacion de tren de Ulan Bator con innecesaria vehemencia.


China


El tiempo no cuenta: es un comentario que hago en el dvd El Arte de Vivir del artista serbio Nenad Jovanovic. Y curiosamente lo he leído recientemente en un poema de Paul Valery. Me alegra haber llegado (ya hace casi seis años) a esa conclusión. Y ahora que acabo de cumplir 43 años de existencia me reafirmo. Pero no tanto por llevar vividos todos y cada uno de esos 43. Sino especialmente los últimos 7 u 8 que son los que he pasado encima del sillín. Porque han sido inolvidables por la intensidad de lo vivido. Millones de gracias a todos-as los que os habéis acordado de mi en mi cumpleaños. Se le queda a uno cara de tonto al ver tantos mensajes de gente que ni siquiera sabía que existía. Fue un día bastante rutinario y hasta con dificultades a la hora de buscar un lugar donde colocar la tienda por la noche. Pero saberme recordado me rescata del anonimato.




















