Diarios
Namibia











Comparadas con las carreteras de Angola estas me parecian autopistas en un principio. Luego en seguida uno se acostumbra a lo bueno y ya quiere mas. Es decir, menos piedrecitas y mas arboles.




Tras el incidente fronterizo, decidí recorrer los diez kilómetros hasta Ruacana, por buscar una conexión a Internet. No había. Tampoco conseguí cambiar los dólares en dinero namibiano.

Tras tener que abrir las alforjas en la aduana, decidí poner fin a la situación de inestabilidad de Kova. La ultima pata de cabra enviado por Ciclos Fran aguanto tan solo una semana. No era posible siquiera soldarla, así que decidí hacer una nueva de acero.
Angola






Antes de que el sol se levante ya están ellas en pie, preparando el fuego para el desayuno. Limpian la casa y llevan en sus espaldas sus hijos y, si hace falta, sus nietos. Van al mercado a vender lo poco que tienen, y a las cinco de la tarde se reúnen en la Parroquia junto con las demás.


















