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Japón

16/07/2011
Hay algo que aprecio enormemente de este vagar con un destino pero sin una dirección fija, siguiendo los dictados de mi corazón y no la línea marcada por un gps: el control del tiempo. Vivir despacio es sinónimo de vivir más. Se puede conducir rápido, amar rápido, comer rápido..., se puede. Hay aparatos, como uno al que me subiré el lunes por la noche, que te trasladan velozmente a miles de kilómetros. Cuando llegas a tu destino tu cuerpo quiere dormir pero los locales se levantan. En casi siete años de vuelta al mundo he tenido que tomar tres de esos aparatos. He buscado barcos para llegar a mi destino a una velocidad más humana pero o eran mucho más caros que el avión o no he encontrado. En ocasiones hay que tragarse, rápidamente, los principios.
08/07/2011
Los Ainu, el pueblo indígena que habitó hace tiempo esta parte del extremo oriental de Hokkaido, llamaban a esta tierra Shiretoko que se puede traducir por Donde la tierra se acaba. Este brazo de tierra, como un dedo acusador del robo de las Kuriles de Rusia a Japón tras la segunda guerra mundial, es territorio salvaje. Apenas en el dos mil cinco se registró como Patrimonio de la humanidad. Los de la Unesco debían estar ciegos para no haberlo hecho mucho antes. Pero al menos eligieron un buen día para hacerlo. El diecisiete de julio.
01/07/2011
Las mariposas se suicidan en el asfalto que, fundiendo con el alquitrán sus patas, colabora en esa muerte de bellos colores y aleteo incesante. Intento por todos los medios no ser cómplice pero hay tantas mariposas en la carretera que no se si habré pisado alguna con mis ruedas. (Se me encoje el corazón de pensarlo) Los ciempiés también se lanzan a la ruta con fe ciega en su locura de intentar alcanzar el otro lado del arcén. Como si allí hubiera un paisaje diferente del que están a punto de abandonar.
23/06/2011
Yoji me pidió que le acompañara hasta una esquina de Otuschi. El olor a podrido hacía insoportable permanecer mucho tiempo merodeando entre los escombros. Si bien no quedaba ni techo ni muro en pie, Yoji me aseguró que el agujero que se abría ante nuestros pies era la casa de su padre. Podía identificarla porque una calle del pueblo terminaba justo en esa esquina. Otuschi era antes del once de marzo un pueblo de 6.500 casas; en unas horas quedó convertido en una explanada de escombros, muerte y dolor. Las pocas casas que quedaron de pie dejaban ver muros ennegrecidos. Cuando la gran ola sumergió el pueblo muchas bombonas de gas explotaron generando una cadena de incendios.
08/06/2011
La lluvia descargó con fuerza sobre mi bicicleta la última hora de pedaleo. Fue la tarde que llegué al gimnasio donde ofrecería mi primer espectáculo en Japón. Tendría lugar al día siguiente, al anochecer, para aguardar el regreso de los trabajadores a lo que desde el once de marzo constituye su hogar. No todos los afectados por el tsunami que viven en ese gimnasio tienen trabajo puesto que el mar se tragó no solo sus casas sino también sus negocios. Sus pertenencias caben en cuatro cajas de cartón. Familias enteras viven en el suelo del gimnasio desde hace meses sin más privacidad que las que le confiere el edredón. Los niños corretean por lo que para ellos es un enorme salón aunque no olvidan lo que ha ocurrido. Una niñita de apenas cuatro años, mientras dibujaba unas flores, le comentaba a un voluntario:
01/06/2011
Mi amigo Salva que ha seguido mis gestiones para hacer mi espectáculo en Japón y en otros países me felicita por haber conseguido organizar el próximo show en Japón diciéndome: "Tienes una buena virtud, eres persistente." Me pregunto cuál es el límite fronterizo entre persistente y pesado. O tal vez Salva jugaba a la ironía... Tanto él como yo sabemos que es imposible lanzarse a dar una vuelta por el mundo sin ser persistente o pesado. Cuando un funcionario te niega la entrada en un país, hay que insistir, cuando tu Embajada no responde a tus mails, hay que volver a enviarlo, cuando la lluvia no cesa..., hay que mojarse.

23/05/2011
En ninguno de los más de sesenta países que llevo recorridos en esta vuelta al mundo había tardado tanto en llegar a la capital. Desde que entré en Enero en Japón no había aún llegado en Tokyo. No encuentro interés en las luces de neón, ni en el ruido del tráfico o en los modernos edificios. Me enamora el remolino del agua en un río protegido por una densa sombra de bambúes. O el vuelo de un pato, a ras de agua, antes de hundir su cuerpo en la corriente. Y la música.
18/05/2011
Para conectarme a internet en Japón uso un iphone que me prestó Sachi, la chica japonesa con cuya familia pasé un mes largo en Fukuoka. El aparato no tiene tarjeta de teléfono pero detecta wifi. Ocurre que el 99% de los wifi en Japón tienen bloqueado el acceso con contraseña. Hay días en que encuentro uno o dos puntos sin codificar y así puedo actualizar mi estado en twitter o responder a los mensajes más urgentes. Hasta llegar a una casa donde poder trabajar.
07/05/2011
Hacer un espectáculo a favor de las personas que son naturales destinatarios de mi proyecto. Esa es la idea con la que he regresado a Japón. Pero no es fácil. He escrito a una conocida Ong, savethechildren. No contestan. Repeti mi oferta de espectáculos gratuitos a la sede en Japón. No contestan. He escrito a mi Embajada en España. No contestan. Me detuve en NHK, la cadena oficial de televisión en Japón, y le expliqué mi proyecto a un periodista. Pareció interesado pero...; no contesta.
20/03/2011
Justo acababa de empezar a colocar la esterilla y desenrollar el saco cuando llegó un coche. Al principio el hombre no se dio cuenta de mi presencia porque mi zona estaba a oscuras. Ya hacía una hora que el sol se había ocultado y la noche empezaba a tragarse las últimas luces del puerto. Mi emplazamiento para pasar la noche era la parte trasera del mercado de frutas y pescado. Aunque habían cerrado todavía llegaba alguna furgoneta para retirar mercancía. Volví a empaquetar todo pues no me apetecía dormir allí si cada dos por tres llegaban coches. El hombre se acercó y le saludé en japonés. Leyó mi cartel de vuelta al mundo desde el 2004 y me preguntó si quería dormir allí. No pude negárselo y sonrió. No problema, me dijo.
14/03/2011
Algunas veces he tenido que hacer el payaso cuando mi alma estaba rota o cuando deseaba estar en otro lugar. Pensaba que como profesional había que hacerlo, me olvidaba de mis angustias y lo hacía. Ahora quisiera escribir sobre el dolor que desprenden las imágenes de la televisión de Japón. Pero no quiero que esta web sea un testimonio de ese dolor, alimentado hasta la saciedad por las imágenes, sino que quiero traer una sonrisa en estas letras. Porque esa creo que es la misión de los payasos: ser insensibles hasta a su propio dolor para hacer brillar todas las sonrisas ajenas apagando la propia.
05/03/2011

La televisión japonesa no solamente informa de si mañana hará frío o calor, lluvia o sol, también indica cuáles son los árboles que ya comienzan a vestirse de flores. La primavera llega a Japón primero por el sur y va ascendiendo lentamente hasta terminar, en Junio, en la isla de Hokaido.
16/02/2011
También hoy estoy sentado frente al ordenador y no frente al manillar de mi bici. Hay mucha tarea por hacer. En cuatro días intensos he conseguido actualizar todas las Galerías Fotográficas de África en la web. Más de 150 fotos que ha habido que redimensionar, titular...

Ahora gracias a la impagable ayuda de Tradeuro estoy traduciendo la web al inglés en el apartado Diarios. Más de 100.000 palabras.  Y por si fuera poco hay que rellenar certificados de clownfunders, recordar a la gente que haga el ingreso, llamarles, enviarles el sms...
09/02/2011
No creo que haya en esta isla de Japón, ni siquiera en todo el Japón muchas familias como la familia Takao que me ha adoptado hace ya una semanas. No hay día en que no falte a la mesa para cenar un montón de platos, siempre diferentes, y la risa. En esta atmósfera de tranquilidad he encontrado un nuevo hogar para trabajar. Día, tarde, noche, lunes, domingo..., pero me encanta trabajar en mi sueño. He terminado la primera redacción de mi próximo libro que se llamará Donde termina el asfalto. Y he empezado a redactar el primer guión de La Sonrisa del Nómada que se financiará gracias a la aportación de más de 175 clownfunders. Muchos más. Esos son los que hay a día de hoy pero el número seguirá creciendo. Tanto el libro como el documental verán la luz en la primavera del 2.011.
28/01/2011
La isla de Shikoku es una especie de Camino de Santiago en Japón. Conviven en el recorrido de los 88 templos shintoistas (más de 1.000 kilómetros) todo tipo de peregrinos. Y sin chirriar. Algo muy habitual en Japón. Desde aquéllos que van en grupo y en rigurosa fila de a uno, hasta los que lo hacen en coche o en bicicleta. Eso si, casi todo el mundo porta el uniforme oficial. Una camisa y pantalón blanco, un sombrero cónico de paja útil para el verano e inservible en estos días ventosos y fríos, y un palo de bambú. El bambú está muy extendido por todo el Japón, sobre todo el sur, pero los peregrinos no se meten al bosque a buscar un pedazo que les sirva de apoyo. No. Lo compran pulido y barnizado en la tienda por 50 euros. En los templos, muchos de los cuales cobran entrada, hay todo tipo de productos para saciar el hambre y la sed de los peregrinos. La religión no es ni mucho menos ajena a las leyes del mercado.
14/01/2011
Ya ta (que en Japones coloquial significa eyaculación precoz) y que para mí significa que he llegado por fin a la tierra del sol naciente. Uno de los países más caros de la tierra. Recorro los supermercados con las manos en los bolsillos y con el deseo en cuarentena. Mal momento ha elegido el euro para desplomarse frente al yen. Hoy he visto una zanahoria por medio euro, 5 rodajas de pan de sándwich por 3 euros... Busco solo artículos en liquidación, como 5 tomates mustios por un euro. En fin es lo que tiene vivir encima de la bici por el mundo. Los hoteles ya ni los miro. Los japoneses no me miran a mi. Pasan de largo aunque no falta quien me da un poco de agua, naranjas, galletas. Al día siempre hay un samaritano. Como el chico que me metió en la casa de sus padres. Nunca un extranjero había pasado del umbral. La casa era tan pequeña que no había camas. Costumbre japonesa parece ser la de recoger los colchones de día , airearlos, y sacarlos a la noche. Las estancias son salas multiusos. Qué remedio en un país tan poblado. Mi mecenas tenía 26 años y el mes que viene iniciaría su vuelta al mundo en bici. Pura causalidad.




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